Cada día veo caer cientas de pequeñas partículas, el tiempo que vuela y se desliza poco a poco entre mis manos, cayendo en el montículo del no retorno. Mi mano jamás podrá darle vuelta al reloj, poner arriba lo que hoy está definitivamente abajo.
Tan sólo me queda pensar en que mañana aprovecharé cada uno de esos granos, como no lo hice hoy, y algún día espero, no pensar en mañana y dedicarme en exclusiva a la unica verdad, que es el ahora.
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