No necesito más que eso para sentirme la más afortunada del mundo.
Sí, hoy es día de agradecimientos, de hacerme chiquitilla entre las sábanas y dormir con esa media sonrisa tipiquísima en mi.
Me han regalado otro día más, de cuento, que ni puedo ni quiero comentar, pero si, soy un poquito más feliz.
Buenas noches.
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